Corre el año 1891. Luego de formarse en Europa, un puñado de pintores argentinos comandados por Eduardo Schiaffino pretende -con una modesta exhibición en la calle Florida- una misión altisonante: fundar, tal vez, un arte nacional. Pero hay una voz, una sola, que se levanta en contra. El crítico español Eugenio Auzón ataca sin piedad: "Habrá arte argentino dentro de doscientos años y algunos meses". La lúcida y amarga polémica entre Schiaffino y Auzón se sale de control, y lo que comienza siendo "una ofensa de las que se lavan con buena pintura" acabará lavándose con sangre. Schiaffino y Auzón se batirían a duelo en la Navidad de 1891. Las consecuencias de este duelo aún resuenan en nuestros oídos con cuidadosa y brutal precisión. Ninguna patria celebra a sus apátridas.
Ficha artística y técnica
Dramaturgia, Actuación y Dirección General: Rafael Spregelburd
Música, Diseño de Instrumentos y Dirección Musical: Zypce
Textos: Rafael Spregelburd, sobre las cartas originales de Eduardo Schiaffino y Eugenio Auzón (1891)
Voces Grabadas: Mónica Raiola, Erik Altorfer, Pablo Osuna García, Félix Estaire de la Rosa, Zaida Rico, Ruth Palleja, Zypce, Spregelburd
Investigación: Viviana Usubiaga
Iluminación, video y espacio: Santiago Badillo
Vestuario: Julieta Álvarez
Fotografía: Ale Star
Asistente: Gabriel Guz
Un texto comisionado por "Dramaturgias Cruzadas: Textos Conjuntos entre autores argentinos y europeos"
Con el auspicio de Pro Helvetia, Embajada de Suiza y Goethe-Institut Buenos Aires
Curador: Erik Altorfer
Coordinación General: Hartmut Becher
Traducción al alemán: Jana Beckmann
Asistente en Dramaturgias Cruzadas: Georg Tielmann
Asistencia Técnica: Rolando Franzoesy
Asistentes de Producción: Georg Tielmann, Maren Schiefelbein
Se presentaron en el Festival Internacional de Teatro de Sao José do Rio Preto (Brasil, julio 2011), Festival 8vo Argentino de Teatro de Santa Fe (Noviembre 2011), Festival Cervantino de Azul (Noviembre 2011), Festival del INT en Ciudad de Buenos Aires (Diciembre 2011), Fiesta Nacional del Teatro (La Rioja, junio de 2012), Congreso Federación Internacional de la Investigación Teatral (FIRT), Santiago de Chile (julio 2012).
Dijo la crítica:
"Con apenas un cambio de atril, Spregelburd encarna con virtuosismo a los dos protagonistas. Va y viene, declama, entrecorta los parlamentos a su antojo. Lejos de la literalidad, la historia llega al escenario como un eco de voces entrecruzadas y sampleadas: las críticas originales son interceptadas por textos del mismo Spregelburd y otros de periodistas de la época que hacen que el tiempo colapse: el pasado es acá un presente indefinido. Spregelburd representa a Auzón como un cretino en las sombras, un hombre excepcional, extremo, un futurólogo que se lleva las mejores líneas, las del héroe.(?) Esta polifonía rara, viciada, está apoyada además en el uso de aparatos tecnológicos: una audio-guía ridícula intenta explicar los cuadros exhibidos en la exposición desde unos grabadores enervantes y Roque Sáenz Peña es contactado mediante un celular y una oreja de gramófono.(?) Todas estas superposiciones de textos, audios y música incidental suceden gracias a la ayuda de Zypce, un músico de una elegante parquedad que permanece en escena el total de la obra administrando sus sonidos como un DJ a cuatro manos y convirtiendo la sala en una caja de resonancia histórica. Sus varas cortando el aire, sus toscos violines, sus golpes en la madera, sus mezcladitos, pasan de la periferia al centro de la escena. Eso que aparecía como accesorio se vuelve imprescindible: la música crea la atmósfera, ofrece un lugar donde apoyar los discursos y se vuelve a la vez discurso, en su remixado de temas patrios, tangos, cumbias, golpes y relatos de carreras de hipódromo". María Gainza / Radar.
"Los dos espectáculos que Rafael Spregelburd tiene hoy en cartel manifiestan el grado de perfección al que ha llegado su teatro. Todo, en la Sala Beckett, y Apátrida, doscientos años y algunos meses, en El Extranjero, agotan sus entradas todas las funciones. Con apenas 40 años, unas 50 obras escritas y muchísimos premios, Spregelburd sobresale por la originalidad de sus estructuras poéticas, la profundidad de los temas que encara y, especialmente, por su potente teatralidad. Asomarse a su universo teatral, que conecta la Argentina con el mundo, es una propuesta fascinante, en el cruce del arte con la filosofía y la política". Jorge Dubatti / Tiempo Argentino.
"La composición musical de Zypce (colaborador habitual en trabajos del autor) es ambiciosa. No sólo porque fusiona sampleos, loops y efectos en computadoras sino porque también realiza sus propios instrumentos con objetos no tradicionales.
Desde esgrimir arcos de violín hasta emplear el tanque de nafta de un auto, pasando por un largo tirante de madera, alambres, antenas, tuercas, rulemanes, bolitas y demás elementos. Además de escribir y dirigir la obra, Spregelburd interpreta la pieza realizando un verdadero tour de force. Donde cada palabra, cada gesto, cada expresión, cada respuesta del músico, conforman una especie de monólogo a dos voces, o falso diálogo, que indaga la substancia de los protagonistas de forma ambigua y contradictoria. Sustentado sobre el soberbio diseño de luces y un fructífero uso del espacio escénico a cargo de Santiago Badillo". Alejandro Chaluat / Geoteatral.
"En esta nueva joya del arte actual nos encontramos en 1891, con un pintor que pretende ser el semental creativo del nuevo arte nacional, argento y patriota como la escarapela. Pero que se tambalea con la aparición de un crítico crítico, muy criticado, quien plantea que el arte no tiene por qué tener fronteras, como por desgracia tampoco, la estupidez humana. Así comienza un espiral ascendente de conflictos discursivos y no tanto, intelectuales y no tanto, artísticos y no tanto, antiguos y no tanto. Todo esto acompañado y guiado por los matices sonoros y ca(n)dentes de Zypce, el hombre luthier-director de orquesta-dj-actor, que nos recuerda una vez más que no todo está dicho (ni oído). Como de costumbre, Spregelburd nos ofrece un genial desempeño, así como su colega. No miento al decir que después de Todo, es excelente". Globedia
"El espectáculo de Spregelburd es meritorio por esas preguntas que nos hace, por el modo en que se despliega, por la convicción de su enunciación, por la elaboración de un lenguaje, por la teatralidad de muchos de sus procedimientos, por el nivel de juego que se permite y porque tematiza una importante cantidad de los diversos aspectos de los que se podría hablar en torno al arte y al sistema del arte y al mismo tiempo, no deja de hablar nunca del teatro, de lo que el teatro es o puede ser hoy, 2011, Buenos Aires". Christian Lange / Culturamas
"Basándose en los dichos de uno y otro -recogidos en una investigación de la historiadora Viviana Usubiaga -, Spregelburd injerta textos escritos por él y le da forma a un monólogo a dos voces, respaldado por las creativas intervenciones sonoras de Zypce. Incluida la escena del duelo en un descampado (hoy Morón), el dramaturgo y actor va y viene con soltura entre un personaje y otro. El espectáculo resultante tiene en la discusión de la identidad su tema principal, seguido por la responsabilidad del Estado en la formación y promoción de los artistas y la aparición de un mercado de arte vernáculo". Cecilia Hopkins / Página 12
"La polémica de por sí es extraordinaria, pero Spregellburd, Menard multimediático, la reescribe y la resignifica en tiempos del Bicentenario. Corta y pega fragmentos, los interviene, esconde los viejos textos con prosodia nueva, en un ejercicio doble o triple que multiplica los "diálogos cruzados" entre autores argentinos y europeos. (?) Spregelburd recupera géneros y tecnologías obsoletas para acercarse a un momento fundante del pasado en el que la historia pudo tomar otro rumbo. En las técnicas al borde de la obsolescencia, también Benjamín vio brillar un último destello de la modesta utopía de progreso que alguna vez alentaron. (?) Atravesando los límites entre los medios y los géneros, apropiándose de materiales y formas de la cultura masiva, alterando las escalas, crea y produce su teatro en Buenos Aires pero también en Alemania, España, Gran Bretaña o en el lugar que lo convoque, en arraigos temporarios que traman lazos con otros teatros, otras lenguas y otras ciudades. Las obras que Spregelburd creó en el tránsito están entre lo mejor que el teatro argentino, valga la paradoja, ha producido en estos años. En ese conjunto virtuoso, polifacético y radicante, Apátrida es una especie de matriz, su obra más personal, y si se quiere, el ADN de su teatro". Graciela Speranza / Otra Parte.
"También los procedimientos y artefactos escénicos toman por asalto toda convención. Vibraciones, ruidos, alteraciones repentinas de volumen o saturaciones acústicas manipuladas por Zypce en la consola o por Spregelburd con el micrófono instalan desde el comienzo la sensación de estar asistiendo a un ensayo en el que todo puede ocurrir, incluso la realidad. (?) El desafío de interpretar en simultáneo a los dos personajes es otro mérito singular de Spregelburd, que consigue una casi acrobática disociación de personalidades al encarnar con rigurosa convicción al pintor y al crítico. (?) En todo caso, "Apátrida" deja latiendo la necesidad de resignificar el disenso en una época en la que quienes monopolizan la violencia material publicitan a la vez un pacifismo integrista que debilita la reflexión y el debate en busca de un discurso único. Un discurso que, naturalmente, no tolera la función crítica del arte porque desarticula el sistema". Olga Cosentino / Caras y Caretas
"La pregunta esencial de la obra de Spregelburd (uno de los dramaturgos más talentosos y prolíficos del teatro argentino de todos los tiempos, que en esta ocasión interpreta, en un despliegue actoral formidable, a los dos contendientes) tiene una vigencia que sorprende: ¿Existe el arte argentino? O mejor: ¿Debe existir un arte nacional? Más aun: ¿Debe ser el Estado el responsable de impulsarlo, solventarlo, difundirlo? ¿Y cómo hacer para que esa cultura, macerada en la cocina del poder y con los dineros del poder, no devenga palabra certificada, discurso normalizado, expresión fosilizada, fiel reflejo de la imagen con que el propio Estado pretende verse?". Maximiliano Tomas / La Nación
"La obra, un espectáculo que plantea a través de distintos lenguajes y recursos teatrales una disputa sobre el arte nacional de fines del siglo XIX, impacta desde su puesta en escena y desde la interpretación. El propio Spregelburd desde el texto y Zypce desde el ambiente sonoro (apabullante e increíble) llenan de talento el escenario y atrapan la atención del público guiándolo por un intrincado laberinto dialéctico y retórico. La belleza de los climas sonoros y de las imágenes visuales completan un espectáculo único, que puso el broche de oro a esta exitosa Fiesta Nacional del Teatro de La Rioja. Por demás está decir que la obra también es en cierta manera un momento de reflexión sobre las pasiones que pueden emanar de las críticas a las creaciones del arte y sus consecuencias, casi funestas". Nueva Rioja
Sobre el director:
Rafael Spregelburd es dramaturgo, actor, traductor y director. Comienza sus estudios de teatro como actor, pero al poco tiempo se dedica también a la dramaturgia. Sus obras le han valido numerosos premios locales e internacionales, entre los que cabe destacar el Tirso de Molina (España), el Casa de las Américas (Cuba), el Premio Nacional de Dramaturgia (Argentina), el Municipal (Buenos Aires), y en varias ocasiones los premios Argentores, María Guerrero, Trinidad Guevara, Clarín, Konex y Florenco Sánchez.
Entre sus maestros figuran el dramaturgo Mauricio Kartun y el director Ricardo Bartis. A partir de 1995 se dedica también a la dirección, ocupándose de la mayoría de sus textos escritos a partir de esa fecha, y ocasionalmente de adaptaciones personales de textos de otros autores. También cursa estudios de Artes Combinadas en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, carrera que abandona en 1996 para dedicarse de lleno al teatro.
En cine, protagoniza y codirige el telefilm "Floresta" junto a Javier Olivera (2007), y actúa en las películas "El hombre de al lado" (Gastón Duprat-Mariano Cohn, 2009) por la que obitiene el Premio al Mejor Actor en el Festival de Lleida, "Las mujeres llegan tarde" (Marcela Balza, 2010), "Matrimonio" (Marcelo Jaureguialzo, 2011), "Agua y sal" (Alejo Taube, 2009), "La Ronda" (Inés Braun, 2008, película por la que es nominado a los Premios Cóndor), "Música de espera" (Hernán Goldfrid, 2008), "Animalada" (Sergio Bizzio, 2001), "Historias extraordinarias" (Mariano Llinás, 2008), "Si sos brujo" (Caroline Neal, 2006), y los cortometrajes "Muñeco" (Marcelo Chaparro, 2004) y "Dígame" (Josephine Frydetzki, 2010).
Sobre la compañía:
La compañía Spregelburd/ Zypce se concreta en 2010, aunque el trabajo conjunto de Rafael Spregelburd y Zypce se remonta a los comienzos de cada una de sus carreras.
El desarrollo del espectáculo Apátrida, doscientos años y unos meses, es fruto de años de interacción en diferentes y diversos espectáculos teatrales.
Zypce es el músico habitual de la compañía El patrón Vázquez, que dirige y donde actúa el mismo Rafael Spregelburd.
Los trabajos conjuntos son los siguientes: Dos personas diferentes dicen hace buen tiempo (1994-1998); Remanente de invierno (1995-1996); Raspando la cruz (1997); Lúcido (2006-2009); Acassuso(2007-2010); Buenos Aires (2007-2010); Floresta (cine) (2007-2009); Todo (2009-2011).
Actualmente trabajan en su próximo espectáculo titulado SPAM a estrenarse en Octubre de 2013 en el marco del FIBA en el CETC del Teatro Colón.