Hay un mago que se está muriendo. Debe operarse de urgencia.
¿Qué sucede en su cabeza una vez que le han aplicado la anestesia total? Los sueños más estúpidos, la intimidad de su oficio y la lucha por librarse de los trucos, aquellos que le negaron la posibilidad de creer en la magia. Tiene ahora una oportunidad: su propia muerte puede ser el único momento mágico de su existencia. Veamos qué decide.
La teoría del centésimo mono establece que cuando el número cien de una especie adopta un determinado comportamiento, en otra parte del mundo, otros de la misma especie lo adoptan también, sin haber mediado ningún tipo de comunicación entre ellos.
El Centésimo Mono es mezcla. Es teatro que nos deja flotando en una alfombra mágica, y es magia que nos demuestra el patético círculo de la propia existencia.
Ficha Artística y Técnica:
Elenco: Pablo Kustnesoff, Marcelo Goobar y Emanuel Zaldua
Diseño de escenografía y vestuario: Gabriela A. Fernandez
Diseño de iluminación: Adrián Cintioli
Composición y producción musical: Tomás Rodríguez
Asistencia de escenografía y vestuario: Estefanía Bonessa
Realización de vestuario: Patricio Delgado
Realización de escenografía: Miguel Yanson
Músicos colaboradores: Germán Ancillotti (guitarras, bajo, producción), Karina K (coros), Mariano Gora (flautas, clarinete) y Pablo "Lobo" Zepol (mastering)
Fotografía: Nahuel Berger
Diseño: Trineo Comunicación
Prensa: Débora Lachter
Asistencia de escena: Yamil Zeid, Mariana Salinas
Producción ejecutiva: Suky Martínez
Asistencia de dirección: Juan Manuel Wolcoff
Dirección y dramaturgia: Osqui Guzmán
Este espectáculo se presentó en el Festival Cervantino de Azul (Buenos Aires). Actualmente está en cartel, por segundo año consecutivo, en el teatro La Carpintería de Capital Federal.
Dijo la crítica:
"Osqui Guzmán, en su rol de director, ofrece un planteo escénico que se impone por su belleza. Un espectáculo profundamente poético, que nos introduce en una especie de mundo inconsciente. Los intérpretes logran no solamente llevar a cabo trucos de magia con verdadera maestría, sino que además saben jugar con las energías y las tonalidades de manera muy interesante". Federico Irazábal / La Nación Espectáculos / Buenos Aires
"La obra produce una atracción extraordinaria. Situaciones inquietantes y muy movilizadoras. Tiene un final verdaderamente sorprendente, de una poesía extrañísima y perturbadora. Un espectáculo por completo atípico al que no le falta nada." Moira Soto / RADIO DE LA CIUDAD AM1110 /
"Una mezcla de trabajos corporales, miradas intensas y efectos de magia que logran los ¡guau! del público. Es casi imposible que el espectador no se conecte con algunas de las propuestas: ya sean los momentos dramáticos, los efectos de magia o las escenas cómicas. Osqui Guzmán no le tiene miedo a la abstracción, se puso a volar y encontró imágenes que transmiten ternura". Mercedes Méndez / Tiempo Argentino
"Hace mucho que algo no me sorprende, esta obra no sólo lo logró sino que me emocionó e invitó a la reflexión. ¿No será mucho? Créanme que no. Sin fisuras, la fusión es absoluta, jamás se sabrá si el mago actúa o si el actor hace magia, si el truco disparó la dramaturgia o las frases hicieron los trucos. Los tres intérpretes realizan un trabajo memorable. Guzmán ha sabido administrar todo, el equilibro entre lo sutil, lo profundo, lo banal y lo genuinamente payasesco es impactante, digno de un alquimista. Una experiencia para renovar la fe en que el buen teatro existe." Mundo Teatral
"La habitación de hotel en que se transforma el espacio de actuación de La Carpintería es tres habitaciones a la vez, donde los colegas atraviesan esa enigmática zona que separa la vida de la muerte. En ese plan, Goobar, Zaldua y Kusnetzoff entrelazan actuación y magia, y construyen un relato en el que las palabras ceden un generoso espacio al lenguaje de los trucos. Comedia y drama. El crédito es de los cuatro." Eduardo Slusarczuk / Clarín Espectáculos / Buenos Aires
"El cruce de dos artes diferentes pero relacionadas libera un espacio muy atractivo, lleno de misterio y gracia especial. Recorre con humor la duda y el miedo a lo desconocido. El final tiene una poesía que conmueve y divierte a la vez. Esa mezcla de sensaciones se mantiene durante todo el espectáculo, que estimula zonas poco conocidas. Un acierto más de Osqui que nunca deja de sorprender". Gabriela García Morales / Culturar.com
"Los actores, también magos, además de demostrar gran destreza en el mundo de la magia, logran situaciones de gran tensión dramática y siguen con fluidez el curso del complejo ritmo de la obra. Cabe destacar la dirección y dramaturgia de Osqui Guzmán, quien imagina mundos oníricos fascinantes y luego logra ponerlos en escena con tanta simpleza como maestría". Silvina Bernabé / GEOteatral
Sobre Osqui Guzman:
Es actor y docente de teatro, especialista en teatro de improvisación. Egresado del Conservatorio Nacional de Arte Dramático. Comenzó su carrera en el teatro callejero en La Boca. En teatro se destaco en las obras: Los indios estaban cabreros, El Pelele, El niño argentino, Derechos torcidos, Sueño de una noche de verano, Robin Hood, entre otras. Es multipremiado por su trabajo en El Bululú.
Actualmente hay dos espectáculos con su dramaturgia y dirección: El centésimo mono y A la Obra con el grupo La Pipetua. Además actúa en Salome de Chacra de Mauricio Kartun. En TV trabajó en Malandras, Mar de fondo, 1/2 Falta, Hermanos & detectives, La liga y Horizontes Matemáticas entre otros. En cine protagonizó El torcan y participó en Pájaros volando, Tiempo de valientes, La puta y la ballena, El mar de Lucas. Obtuvo los premios Trinidad Guevara, Florencio Sánchez, Estrella de Mar, José María Vilches, Konex, Teatro del Mundo, ACE, Atina y Clarín. En 2009 fue declarado Personalidad Destacada de la Cultura de Buenos Aires.