Ya es hora de que por fin pase algo. Pero no se puede esperar ayuda desde arriba, porque lamentablemente el cielo está vacío. Tal vez sea cuestión de tensar la cuerda, como para poner todo en movimiento. Si, de todos modos, muere gente todo el tiempo.
"Tocar no te servirá para persuadir, sino para caer mejor a los demás y mejorar la imagen global que tienen de ti. Si tocas, pareces más honesto. El córtex insular es una zona cerebral que se activa durante el contacto, pero también durante la experimentación de confianza. El hecho de que el contacto esté implicado en la confianza sugiere que es crucial para desarrollar relaciones sociales estrechas".
Ficha artística y técnica:
Sofía Brito es Dani.
Horacio Banega es Carlos.
Andrea Strenitz es Caro.
Vanina Montes es Bere.
Paco Gorriz es Oliver.
Claudio Mattos es Manuel.
Lisandro Rodríguez toca la guitarra.
Dramaturgia: Ewald Palmetshofer
Asistencia técnica y de producción: Manuel Schjaer
Diseños de luces: Matías Sendón
Dirección y puesta en Escena: Lisandro Rodríguez
PRODUCIDO POR ELEFANTE CLUB DE TEATRO Y LISANDRO RODRÍGUEZ (ESTUDIOELEFANTECLUBDETEATRO@GMAIL.COM)
Esta obra fue estrenada en el marco del Festival internacional de dramaturgia Europa+América 2014, producido por Matías Umpierrez y Carolina Castro.
Ha realizado funciones en Elefante Club de Teatro y en el Teatro Solis de Montevideo.
Dijo la crítica
"Excelente. Rodríguez comprende a la perfección que, como director y puestista, debe lograr que sus actores puedan entrar y salir de un juego dramático y pos dramático en el que relaten y actúen con idéntica intensidad para lograr así un espectador que sin alejarse de sus emociones pueda vincularse a la propuesta con la certeza de que lo que tiene enfrente es un artefacto ideológico, cargado de premisas. Y el autor Ewald Palmetshofer, responsable de una de las piezas germano hablantes más intensas, se sirve de Hamlet -una vez más el pobre príncipe es utilizado- para dar cuenta de un mundo que envejece, de un futuro que se vuelve imposible porque las generaciones futuras siguen hipotecando sus vidas para saldar deudas de generaciones pasadas. (...) Los actores entendieron a la perfección la propuesta del autor y del director, y se prestan al juego con una sabiduría poco común." (por Federico Irazábal, para La Nación)