BoyScout trata sobre el bullying -maltrato adolescente- y especialmente, sobre la dificultad de articular tres palabras: aceptación, concreción y rechazo.
La escena se sitúa en medio de un bosque de sogas: el BoyScout es un paria que decide escapar al medio de la montaña, rodeado de bosques, para confesarse con él mismo.
Con la banda de sonido de sus canciones favoritas, durante una noche reflexionará sobre su paso a la edad adulta, a la edad de la independencia.
El espectáculo apunta a una estructura dramática de confesiones, sumadas a episodios musicales de liberación catártica. Para el caso, Smith ha prestado especial atención en elegir material musical que pueda dar luz de un modo no literal a un costado nuevo sobre la temática del abuso verbal y psicológico adolescente.